Gato abisinio

Hace unos meses os hablábamos de cómo surgieron las diferentes razas de perros. Hablábamos de su variedad y de cómo podía ser que un pequeño caniche descendiera del lobo. Pero, ¿y qué pasa con los gatos? Porque suponemos que muchos tenéis un minino en casa y os habéis hecho la misma pregunta.

La respuesta es que sí; las razas de gatos existen, aunque reconocemos que distinguir un gato británico de pelo corto de un gato bengalí no es tan fácil como distinguir un perro San Bernardo de un perro caniche.

Quizá se debe a que mientras las razas de perros fueron creadas para propósitos como cazar, guardar casas o guiar rebaños; las razas de gatos fueron creadas para exhibiciones y “ser mostradas”. No queremos decir que no sean útiles: desde que el mundo es mundo los gatos se han mostrado muy eficaces como cazadores de ratas y muy cariñosos a la hora de hacer compañía: es más, podríamos decir que son tan buenos en esos dos cometidos que no necesitarían ser “perfeccionados”.

Por cierto, fue precisamente por esas dos características que los gatos llegaron a Europa. Una leyenda cuenta que unos embajadores griegos en Egipto, después de ver lo buenos que eran controlando plagas, decidieron llevarse una pareja de gatos a su país; así que de esa pareja descenderían todos los gatos domésticos europeos. Seguramente no es cierta, pero es bonita.

Lo cierto es que todos los gatos fueron gatos sin importar sus colores o su longitud de pelo hasta 1871, año de la primera exposición felina, que se celebró en Londres. Y en aquella exposición los mininos eran distinguidos sólo en función de si eran persas y europeos y del color de pelo que tenían. A partir de la segunda edición comenzaron a probarse con distintos cruces… ¡incluso había algunos con gatos salvajes!

A día de hoy son aproximadamente 40 las razas de gatos que existen en el mundo. No os podemos decir todas por motivos de espacio; pero sí os podemos enumerar las tres categorías en las que se dividen: Persas y exóticos, serían los de morro chato y grandes ojos; de pelo semilargo, de pelaje largo pero no tanto como los peras; de pelo corto; y orientales, como los siameses.

Si queréis estudiar más acerca de las razas de gatos podéis consultar Internet. Pero una cosa os podemos decir: el mejor gato, el más listo, el más bonito y el más cariñoso siempre será el que nos acompañe en casa.


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