Amigo imaginario

Entre los dos y los ocho años se produce un curioso fenómeno: muchos niños y niñas comienzan a tener amigos imaginarios. No tienen por qué ser "entes invisibles"; también pueden ser peluches y muñecos a los que los niños hayan dotado de personalidad.

Pero, ¿por qué se crean? Algunos especialistas opinan que se debe a una necesidad de comunicación o de expresión de sentimientos; otros que se debe al desarrollo de la imaginación infantil; y también los hay que piensan que estos "amigos" nacen de la necesidad de suplir una carencia personal.

Dada nuestra posición no queremos influir en la opinión de los padres; pero sí queremos hacernos eco de un par de estudios al respecto. Uno de ellos fue elaborado por la Universidad La Trobe, en Melbourne y tras una encuesta realizada a 330 de sus alumnos se llegó a la conclusión de que aquellos que habían tenido amigos imaginarios mostraban mayores aptitudes para la comunicación, un mejor nivel de empatía y una mayor capacidad creativa. El otro estudio fue elaborado por la Universidad de Manchester y, tras hacer una encuesta entre niños de entre 3 y 6 años, se llegó a la conclusión de que aquellos que tenían amigos imaginarios tenían un vocabulario más rico y eran comunicadores "más experimentados".

Las aptitudes creativas y comunicativas siempre se han asociado a personalidades con mayor sensibilidad. ¿Esto quiere decir que los amigos imaginarios fomentan la creatividad o que son los niños con un temperamento más creativo los que crean amigos imaginarios? Es algo todavía por estudiar. Sólo queremos recalcar, con estos datos, que no hay nada malo en que nuestros hijos tengan amigos imaginarios.


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