Hamburguesa

Las verduras son sanas, las frutas forman parte de una dieta equilibrada… pero seamos honestos: nos encantan las patatas fritas, las hamburguesas, las pizzas, el helado y otras muchas cosas (desde aquí recomendamos, de todas maneras, que tengáis cuidado con este tipo de comidas. De vez en cuando están bien, pero no todos los días). ¿Nunca os habéis preguntado de dónde vienen o quiénes fueron los primeros en probarlos? Os vamos a contar algunas cosas sobre nuestros platos preferidos: muchos tienen una historia muy divertida.

Patatas fritas: el origen de este dorado acompañamiento es motivo de discusión entre franceses y belgas. Los belgas cuentan que se inventaron cuando los pescadores del río Meuse no pudieron salir a pescar un invierno porque el río se había helado; así que decidieron freír las patatas que crecían en las orillas para no pasar hambre. Los franceses dicen que las primeras patatas fritas se cocinaron en París durante la Revolución francesa; eran una cómida rápida y barata que podían comprar los pobres. Una curiosidad: los franceses tienen tan a gala haber inventado las patatas fritas que las llaman sencillamente “frites” (fritas).

Hamburguesas: como su nombre indica que nacieron en la ciudad alemana de Hamburgo, aunque muchos piensan que es una variación de un tipo de filete hecho con carne picada que llevaron emigrantes rusos a Alemania en el siglo XVI. Según cuentan la receta del filete fue llevada a Estados Unidos en el siglo XIX por marineros de Hamburgo. Cuenta la leyenda que a un cocinero que tenía un puesto en la feria de Seymour (Wisconsin) se le ocurrió poner el filete entre dos panes cuando sus clientes le dijeron que les gustaría comer la carne mientras se daban una vuelta para ver las atracciones.

Pizza: las historias sobre el origen de las pizzas son unas cuantas. Unos dicen que las primeras fueron cocinadas por los legionarios romanos, que cocían tortas de pan en sus escudos; otros dicen que nacieron cuando el explorador Marco Polo quiso cocinar para las autoridades de Venecia empanadillas chinas de carne y verduras, pero no fue capaz de cerrarlas bien; pero la mayoría de la gente dice que fueron creadas en el siglo XVII en Nápoles como una tartas de tomate a las que se acabó añadiendo queso en el siglo XIX.

!A la rica pizza!

Perritos calientes: otro plato que debemos a los emigrantes europeos en Estados Unidos. Al parecer al comerciante londinense Harry Mozley Stevens se le ocurrió vender salchichas alemanas durante los partidos de béisbol. Para que fueran más fáciles de comer puso la salchicha dentro de un pan alargado. Ahora os preguntaréis por qué se les llama “perritos calientes”: esto se debe al caricaturista Ted Dorgan; cuando compró uno de estos bocadillos se le ocurrió el dibujo de un perro salchicha dentro de un pan. La gracia tuvo mucho éxito pero algunas personas empezaron a pensar que la carne procedía de perros. La gente es así de mala.

Pasta: no es casualidad que los italianos y los chinos coman tallarines y fideos. Se cuenta que el viajero veneciano Marco Polo llevó los fideos chinos a Italia en el siglo XIII. Estos fideos tenían 50 cms de largo cada uno, así que los cocineros europeos creyeron conveniente acortarlos o variar su forma. Por otro lado también se cuenta que los etruscos (pobladores de Italia anteriores a los romanos) ya hacían un plato muy parecido a la lasaña con láminas endurecidas de trigo y carne.

Filetes empanados: la historia de esta receta es movida. Los venecianos –otra vez- preparaban filetes ¡envueltos en oro! para que los embajadores y visitantes extranjeros de importancia viesen lo rica que esta ciudad. Pero tras varios casos de intoxicación, las autoridades ordenaron que el oro fuese sustituido por pan que, al freírse, toma un color parecido al dorado. Lo curioso del asunto es que en 1862 se convirtió en el plato típico de Austria debido a que la ciudad italiana fue conquistada por el ejército de aquel país.

Helado: Otra vez nos encontramos con Marco Polo. El explorador y aventurero llevó la receta desde China a Italia. Contaba que este era el postre preferido de los emperadores chinos. Como os podéis imaginar los nobles italianos quedaron encantados.

Al escribir estos nos hemos dado cuenta de dos cosas: que hasta la comida tiene su historia y que la mayoría de platos que nos gustan fueron traídos a Europa por italianos o fueron perfeccionados en América. ¡Cuántas cenas deliciosas le debemos a Colón y a Marco Polo! ¡Alcemos nuestras copas de helado por ellos!

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