Fútbol

Muchas veces en la hora el recreo hemos querido jugar al fútbol y hemos acabado con un número de jugadores que no tiene nada que ver con los de los partidos de verdad: 5 contra 5, 6 contra 7… todo dependiendo de cuánta gente quisiera participar. Y aunque los números no fuesen los oficiales el partido siguió siendo divertido y las jugadas siguieron funcionando. ¿Por qué entonces es necesario que cada equipo tenga precisamente 11 jugadores?

Lo cierto es que la cifra ha ido cambiando a lo largo de la historia. En el Calcio Florentino (un antepasado del fútbol de hoy) cada equipo tenía… agarráos … ¡27 jugadores de los que 5 eran porteros! Lo más gracioso es que jugaban en un campo con dimensiones parecidas a los de los actuales; así que aquello debía parecer el salón de actos del colegio el día de la función de navidad.

Con el tiempo y la llegada a Inglaterra del deporte, que se conocería como “fútbol de carnaval”, las reglas cambiaron, pero no mucho. Se aceptaban equipos con un número de jugadores que variaban entre los 15 y los 21 miembros. Suponemos que, en el caso de que hubiese un partido de equipos con un número de jugadores distinto, el que tuviese más debería dejar algunos en el banquillo (imaginad quién lleva las de ganar en un partido de 15 contra 20).

El gran cambio llegó en 1870, con una unificación de la reglamentación que, entre cosas, también establecía que hubiese sólo un portero y en una posición fija. Igualmente se decidió que el número de jugadores titulares fuese 11. La razón por la qué se escogió precisamente este número no está demasiado clara: se dice que tras muchos estudios y pruebas se llegó a la conclusión de que 20 jugadores eran suficientes para cubrir el campo y que a estos se añadiría la reciente figura del guardameta fijo que antes hemos mencionado.

Para otros la razón es más sencilla: los responsables de los equipos de fútbol querían que su deporte fuese tanto o más popular que el más famoso por aquella época, el críquet. Así que copiaron el número de jugadores.

También se cuenta que este número se estableció porque en 1870 también se determinó el reglamento de uniformidad de los equipos. Así que se buscó un número de jugadores que permitiese a los clubes gastar lo menos posible en equipación y que a la vez no permitiera que hubiera un trozo de campo sin cubrir.

Lo de la uniformidad merece un comentario aparte. ¿Sabéis cuánto tiempo tuvo que pasar hasta que se numeraron las camisetas de los jugadores? Nada más y nada menos que 58 años: en 1928 la directiva del Arsenal decidió que sus jugadores llevarían números para ser identificados en el terreno. La medida gustó y se decidió normalizar, pero no como ahora pues en aquella época los jugadores no podían repetir número. Así que los locales llevaban los números del 1 al 11 y los visitantes los que iban del 12 al 22.

Fue en 1940 cuanto se decidió que no pasaba nada si un jugador del equipo contrario también llevaba, por ejemplo, el 7 (al fin y al cabo cada equipo llevaba un uniforme distinto). Pero, ojo, los jugadores titulares no podían llevar un dorsal más alto del número 11. Eso cambió en 1993, cuando se permitió que los jugadores pudiesen llevar cualquier número siempre y cuando no excediese el de integrantes de la plantilla. En aquel año también se empezaron a poner los nombres de los jugadores en la camiseta.

Sí, es un jaleo. ¿Pero a que es divertido? Para que veáis que hasta el deporte tiene sus historias.

Aquí tienes disponible los contenidos de nuestro boletín agrupados por mes o por respuestas


Temas ordenados por:


¡Inscríbete!Catálogo gratuito

Más información
He leido y acepto los Términos y Condiciones.