Desarrollo Artístico

"Los adultos no deberían enseñar a los niños a pintar, sino aprender de ellos". Esta frase se atribuye a Pablo Picasso y podemos decir que tenía toda la razón. Cuando un niño pinta vemos creatividad y fantasía desatadas aun cuando se trate sencillamente de rellenar un círculo de color sin salirse de la línea.

Para un niño el dibujo más que arte es comunicación: ve lo que le rodea o imagina y lo pone sobre el papel para que veamos cómo expresa su mundo. Ello supone que, a medida que crezca, esa expresión cambia e incluso aprende de sí misma.

Lo curioso es que, aunque cada niño tiene una manera de ver las cosas, ese arte evoluciona de una manera parecida. En los años 70 del siglo XX la psicóloga Rodha Kellog estudió multitud de dibujos y llegó a la conclusión de que hay un “desarrollo artístico” que puede ser dividido en etapas.

La primera sería la etapa de los garabatos: a los dos años los niños dibujan trazos que nos pueden parecer sin sentido. Pero Kellog diferenció varios patrones de formas y posiciones dentro del papel que nos hacen pensar que ya hay cierta intención de representar la realidad.

A los tres años comienza la etapa de las formas. Durante esta etapa los niños se valen para dibujar de seis formas básicas: círculos, cuadrados o rectángulos, triángulos, cruces, letras X y formas desiguales. Rápidamente se pasa de esta etapa a la de diseño, en la que esas formas geométricas se juntan para forman una expresión artística abstracta. Muchos padres desestiman estos dibujos porque creen que no representan nada, pero se trata de algo mucho más complejo: cada figura puede ser una sensación o una emoción. La etapa pictórica comienza entre los cuatro y cinco años y dura hasta los siete. Dibujan objetos reconocibles, pero de forma esquemática y sin que formen parte de una escena. A menudo esos objetos no tienen que tener un tamaño correspondiente a los reales: una taza puede ser más grande que una persona, por ejemplo.

A partir de los 7 y hasta los 9 se alarga la etapa esquemática: en este momento hacen aparición las dos dimensiones. Un ejemplo de esto es que aparece una línea de tierra o suelo en la que se apoyan los personajes, se exagera el tamaño de los personajes o las partes de cuerpo en los que recae la acción.

El “realismo” comienza a partir de los 9 años. Es una etapa detallista, de mayor rigor visual en la que el incluso puede llegar a criticar sus trabajos de otras épocas debido a su falta de “proporción” o “sentido”.

Hay gente que cree que esta última etapa es realmente una imposición de padres y algunos profesores. Se piensa que la falta de interés por el arte de muchos niños se debe precisamente a que la obligación de ceñirse a la realidad y el desprecio por “dibujos raros” provoca frustración en los que podrían ser futuros artistas.

Nosotros no nos aventuraremos a dar una opinión, pero sí invitamos a los padres a que aprecien los trabajos de sus hijos e incluso alienten su faceta más artística. ¿Y si tenemos a un futuro Picasso en casa?

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