taza

Un hombre entra en una cafetería y le dice al camarero.
-Ponme una taza de café vacía.
A lo que pregunta el camarero.
- ¿Por qué me pide eso?
- Es que hoy no me apetece nada – responde el hombre.

Explicación:

¿El protagonista de este chiste está loco? A lo mejor no, sencillamente está tan acostumbrado a ir a su cafetería preferida que el hecho de que quiera o no café ya no es importante. Así que, para no perder su costumbre, hace lo que le parece lo mejor: pedir un café pero sin café. A nosotros nos hace gracia porque jamás se nos ocurriría pedir un vaso vacío si no queremos beber agua: sencillamente no iríamos a la cafetería. Entonces nos imaginamos la cara del camarero del que, por cierto, no sabemos si será tan “listo” como para pedir al cliente que le pague. Eso sí que tendría gracia, por cierto.

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